#TalentTalks con Audrey Doré, premiada como la Mejor Sommelier de Cataluña

By | 18/05/2018

Audrey Dore es la primera mujer de la historia en obtener el premio Mejor Sommelier de Cataluña, concurso que organiza anualmente la Asociación Catalana de Sommeliers (ACS) para reconocer a los profesionales que trabajan en la industria. Los finalistas del certamen estuvieron durante más de 7 horas demostrando sus habilidades como expertos en sumillería a través de diferentes pruebas escritas y orales. Finalmente, la francesa Audrey Doré ganó el primer premio con la puntuación más alta del jurado, por delante de los reconocidos talentos Robert Tetas y Ferran Vila.

Aunque su trayectoria laboral no empezó en la sumillería, Audrey se dio cuenta de ésta era su verdadera pasión y la convirtió en su profesión. Empezó trabajando como sommelier en la Vinya del Senyor para más adelante formar parte de reconocidos restaurantes, como Roca Moo y el Celler de Can Roca, donde actualmente trabaja ejerciendo la profesión.

En el #TalentTalks de hoy, hablamos con la reconocida sommelier sobre su profesión, cómo ha evolucionado su carrera profesional y su preparación para el certamen. Además, analizamos las cualidades y habilidades que debe tener un buen profesional para trabajar en este sector. ¿Estás preparado para encontrar tu próximo empleo como sommelier? ¿Tienes las competencias necesarias? Descubre la experiencia de Audrey Doré ¡y sigue sus pasos!

– Eres la primera mujer en obtener el premio “Mejor Sommelier de Cataluña”. ¿Cómo ha repercutido en la industria?

Para la industria, yo creo que bien. Con esta excusa de que yo era la primera mujer, se ha hablado más del oficio en general. Quizás ha habido más entrevistas de lo que se ha hecho otros años con este concurso. Pero este premio ha permitido que hoy sea más visible la figura del sommelier, el saber qué es lo que hacemos y qué sentido tiene nuestro oficio, que aún es un poquito desconocido.

– ¿Qué importancia le das a la cultura vinícola para ejercer la profesión?

Nuestro oficio, ser un buen sommelier, tiene que ser algo muy pasional. Esta profesión invade mucho nuestra vida en general. Viajamos mucho y catamos mucho vino. Cuando nos vamos los fines de semana, nos juntamos y bebemos más vino todavía y claro es muy importante. Es muy invasivo pero es muy bonito también. Por ejemplo, estas piedras que he traído son de una viña del Mosela, es una sola viña con tres tipos de suelos diferentes. Para la gente no tiene ningún sentido pero para nosotros es muy bonito. Es un orgullo poder decir “yo he estado en esta viña y yo he podido traerme cada uno de estos suelos diferentes de la viña”.

– ¿Cómo te estás preparando para el certamen “Mejor Sommelier de España”?

Se estudia mucho. La gente tiene la imagen de que siempre estamos probando y bebiendo vinos, pero en realidad estudiamos mucho de codo. Estudio en casa y a partir de ahora, que quedan dos meses, con un compañero nos dedicamos una hora cada día a catar a ciegas. En especial, tenemos que prepararnos un poquito la parte más teórica. Pero es mucho de estudiar en casa sobre todos los países destilados, sobre la coctelería, que ahora está más de moda… El temario es muy amplio y hay mucho que estudiar.

– ¿Qué aporta la figura de un sommelier a un restaurante?

El sommelier quizás aporta un poco de luz dentro de las cartas de vinos, que pueden ser más o menos grandes. Si la carta es grande, la gente se queda un poquito perdido, pero es normal. No es su oficio ni tampoco su obligación saber de vinos o saber leer una carta de vinos. Nosotros estamos para guiar según lo que quiera la gente, según los gustos o presupuesto que tenga. Podemos orientarles y decirles este, este o este vino, para que al final ellos beban algo que sea adecuado a lo que esperan.

– ¿Qué cualidades se necesitan para ser un buen sommelier?

Escuchar a la gente, yo creo. Más que intentar vender lo que queremos nosotros es escuchar lo que quiere la gente y adaptarnos a ellos. Y también simplificar las palabras, para que el comensal lo entienda y reciba un producto adecuado. Siempre nos encontramos con “es que yo no sé de vinos”. No, es que nadie tiene que saber, es nuestro oficio. Por ejemplo, yo si voy a ver una película, yo no sé de luz o de guión pero yo sé si a mi me ha gustado o no. Yo tengo que saber lo que es mi trabajo, no la persona que viene a comer.

– ¿El buen sommelier, ¿nace o se hace?

Se hace. Hay gente que son unos genios y que nacen con el sentido muy desarrollado. Yo no lo soy, para nada. Es más, todos los camareros que estamos en sala en el trabajo nos hicieron unos tests de sensibilidad sensorial. Fue para ver si somos más auditivos, visuales, táctiles u olfativos. Resulta que yo soy muy visual y auditiva pero no soy apenas olfativa y 0 gustativa. Y un poco táctil también. Entonces, no tiene que ver. Evidentemente, cada día ponemos la nariz en el vino y vamos progresando. Hay algún genio que tiene una memoria olfativa y, como digo siempre, ellos sobrevuelan y los demás ¡hacemos lo que podemos!

– ¿Cómo te convertiste en la sommelier de El Celler de Can Roca, uno de los mejores restaurantes del mundo?

Tuve bastante suerte, yo creo, por estar en el sitio y en el momento adecuado. Hace unos 6 años entré en el Hotel Omm como sommelier de Roca Moo, que es el restaurante que dirigen los hermanos con el grupo Tragaluz. Estuve allí 3 años y medio, hasta que llegó el punto que ya le había dado la vuelta a la ciudad y quise irme a vivir a un sitio más pequeñito. Josep me dijo: “Si quieres irte de Barcelona, ven a Girona”. Y claro, era un caramelo demasiado difícil de rechazar y estoy contentísima.

¿Cuáles son los mejores vinos que has probado a lo largo de tu carrera?

Hay muchos vinos y en el Celler tenemos la suerte de probar grandes vinos. Todo lo que sean grandes nombres los hemos probado casi todos. Pero quizás para mi siempre hay un punto muy importante, o muy interesante. Y es cuando un vino se ha elaborado en época de guerra. Es decir, un Chateau Latour de Burdeos del 1941, un vino de Loira del 39 o un corona semidulce del 38, en una guerra civil. Y dices ¿pero cómo lo hacían? ¿y cómo vivían?

– ¿Qué consejos les darías a los sommeliers que buscan trabajo en Turijobs?

No tengáis miedo. Yo me encuentro con muchos estudiantes, porque doy clases en una de las escuelas de sumillería de Barcelona. En cuando les digo “hay un puesto de sommelier en tal sitio o en tal sitio” siempre se quedan muy cohibidos. Reflejan una expresión de “no podemos”. Pues sí, se puede. Todo es trabajar y no tener miedo a las oportunidades porque siempre son buenas. Pero hay mucho trabajo detrás.

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