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Qué podría pasar si Eurovegas fuera una realidad

Hace ya unos cuantos meses que podemos leer algunas de las bondades de tener aquí el proyecto Eurovegas. Podría generar 15.500 millones de euros de inversión en 15 años, 260.000 puestos de trabajo directo.

EADA · 22/06/2012
Mireia Montané EADA Mireia Montané EADA

Hace ya unos cuantos meses que podemos leer algunas de las bondades de tener aquí el proyecto Eurovegas.  Podría  generar 15.500 millones de euros de inversión en 15 años, 260.000 puestos de trabajo directo, unos niveles de gasto al día superiores en un 150%  al turista medio que  viene a Barcelona, una sede permanente para Cirque du Solei además de alternativas de shopping y espacios para grandes congresos y convenciones. 

 

En el mundo de la hostelería y del turismo no existen apenas dudas –por no decir ninguna- de los beneficios que el proyecto supone.  Barcelona puede estar llegando al tope de lo que la ciudad puede asumir en hoteles de 5* pero un complejo de estas características expandiría el sector y atraería  a más clientela de segmento alto. 

 

El aumento de la capacidad para congresos tendría un impacto directo en todas las empresas de hostelería (alojamiento, alimentación y bebidas) y también de distribución turística, desde las agencias de viajes a los tour operadores, y evidentemente a las que negocian online.

 

El cliente es quien manda y partiendo de esa premisa a más oferta, más posibilidades de atraerlo.  Además,  el cliente de negocios es quien deja gasto y una superoferta hotelera y de centro de convenciones en Eurovegas atraerán grandes eventos.  Barcelona empata con Viena en tener el mayor centro de convenciones y es desde hace tres años la sede del EIBTM (la mayor feria sobre los viajes de negocio, incentivos, y conferencias).  Sin duda, ampliar espacios para grandes eventos y convenciones nos posicionaría en un lugar de referencia en el mundo.

 

¡Pero no sólo las empresas ganarían! El cliente también se vería favorecido por una mejor  oferta ya que además de la competencia, las últimas tendencias en cómo el consumidor  realiza decisiones de compra hoy en día, tendrán un mayor impacto y una intervención más directa en los precios que el cliente pagaría por estos servicios.

 

¿Estaríamos cambiando nuestro modelo de turismo? O bien, ¿son los cambios que ya se están dando en las demandas y comportamiento del turista lo que nos llevan irrevocablemente a plantearnos una manera distinta de estar en este negocio? Pareciera como si tuviéramos miedo a creernos que podemos ser una ciudad destino del turista de cualquier lugar del mundo. Ahora mismo ya estamos haciendo lo que podemos para  atraerlos a todos: al mercado asiático, al americano, al europeo -que no lo queremos perder-, al de ocio, al cultural, al de puro entertainment, e incluso hemos creado el turista gastronómico.  ¿Acaso esto cambiaría? ¿O Cambiaría sólo nuestro convencimiento respecto a nuestro potencial? En el fútbol ha sido tradicionalmente así por muchos años aquí, y sin embargo ahora sí nos lo creemos que tenemos el mejor equipo del mundo, ¿verdad?

 

En la contra tenemos por un lado, nuestras propias limitaciones (físicas y legales) y por otro, grupos de opinión y asociaciones que se oponen al proyecto, tanto en Barcelona como en Madrid.

 

Las limitaciones legales ¿qué plantean realmente? ¿Cambios en calificación de terrenos (sin soborno)? ¿Cambios en la legislación antitabaco? ¿El objetivo de esta ley no es proteger a los no fumadores? (No he estado en ningún casino moderno con humo por cierto). Y la ley del menor lo mismo. Lo que he visto hasta el momento en Las Vegas son empresas con personal que se toman esto muy en serio o pierden las licencias y que son muchísimo más estrictas que los propietarios de los bares con maquinitas que hacen la vista gorda cuando un niño se acerca y juega a la máquina con el dinero del padre o madre que se lo da para que se distraiga un ratito mientras ella o él se relajan con una cerveza…no seamos hipócritas. Además, no están proponiendo que los niños jueguen a las máquinas, sino que puedan pasar cerca de donde hay máquinas para poder ir al restaurante, por ejemplo. No se trata de cambiar la ley para “esclavizarlos” y convertirlos en niños limpiadores de zapatos!

 

Entiendo que también hay motivos sociales para oponerse: ¿cómo nos transformaría como sociedad? ¿Nos volvería a todos adictos al juego y la prostitución?  ¿Nos convertiría en esclavos del materialismo y el consumismo?  ¿Se acabarían los anuncios del ‘govern’ para ser más respetuosos con el medio ambiente? ¿Nos convertiríamos en gánsters? ¿Dejaríamos de buscar el ahorro en el fomento de energías renovables? ……de nuevo, seamos honestos y no carguemos a otros la culpa de nuestro actual comportamiento (o no están nuestras carreteras están llenas de empleadas del sexo!)

 

Falta poco para saber la decisión del Sr. Adelson, y yo particularmente, espero que este super proyecto venga aquí.

 

 

Mireia Montané

Profesora de EADA

Master in Hospitality Management, University of Nevada-Las Vegas

Más de 20 años en la hostelería en España (alojamiento) y EEUU (casinos, restauración)