Para él, la salida de la crisis pasa por la capacidad que tengan las organizaciones de crear las condiciones necesarias para que el conjunto de los empleados innove. "Conseguir dicho estado de gracia inspirado de los empleados conduce indefectiblemente a la imprescindible satisfacción de los clientes y, por añadidura, a la de los accionistas. Por tanto, esa nueva época que está llegando nos demanda organizaciones capaces de motivar a la gente para que cotidianamente ofrezcan su creatividad y su pasión por satisfacer las necesidades de los clientes", dice.
Entre las herramientas que tienen los líderes para intentar ayudar a los empleados a relacionar el contenido de su trabajo con las expectativas de los clientes, Ruiz Va destaca las técnicas y metodologías del marketing relacional aplicadas y adaptadas a la gestión de personas, al perfeccionamiento y a la mejora de la relación entre la organización y los empleados de la misma: "es la hibridación conceptual innovadora entre marketing y gestión de personas".
Así, en su opinión, el marketing interno, es decir, los programas de marketing para los recursos humanos que ahora se pueden cursar, trabaja precisamente en esa dirección, la que se sintetiza en la verificación empírica entre compromiso del empleado y lealtad de los clientes. De esta forma, se puede responder a lo que debería ser la primera preocupación de las áreas de Recursos Humanos: la de dar respuesta a las necesidades del negocio y a las de los líderes de la organización para conducir eficientemente a la misma.
"Sólo de esta manera, en esta nueva época que despunta, veremos empresas de éxito que se gestionan y dirigen estableciendo de forma diáfana la relación entre el trabajo de los empleados y los clientes receptores del valor de ese esfuerzo", explica.